París, 9 jun (EFE).- El Grand Palais de París organiza desde este miércoles una exposición de la artista multidisciplinar Laure Prouvost, ganadora del premio Turner en 2013, que explora a través de lo sensorial la física cuántica, la ciencia que estudia el comportamiento de la materia a escala microscópica.
"Es una instalación monumental como jamás se ha presentado (a esta artista) en París hasta ahora", afirmó a EFE Barbara Kroher, comisaria de la muestra, llamada 'Nous, frissons d’étoiles' (Nosotros, escalofríos de estrellas).
Kroher destacó la obra central, 'The Beginning' (El principio), una escultura cinética formada por telas blancas que se mueven como si fueran tentáculos y que cuelga desde los 35 metros de altura del edificio acristalado hasta llegar al suelo. Además, la exposición reúne esculturas, vídeos y elementos naturales, como vegetación o fruta.
La artista francesa reconoció la dicotomía entre el ritmo de vida acelerado de las sociedades occidentales, cada vez más polarizadas, y su arte basado en la física cuántica, que no responde a las reglas de la gravedad, la masa, la energía o la fuerza, sino que se fundamenta en probabilidades y no en certezas, lo que permite la posibilidad de la duda e incluso la ambivalencia.
"No es fácil para nosotros, que hemos crecido en una educación newtoniana y mecánica [...], pero creo que podemos trabajar en la forma de pertenecer a un mundo más complejo y menos determinado por los sistemas de código", explicó Prouvost.
"La cuántica puede atravesar fronteras que pensábamos infranqueables, podemos estar en dos sitios al mismo tiempo... mentalmente creo que el humano se puede reposicionar, ya hay muchas culturas que lo hacen de forma natural", añadió.
Antes de llegar a la pieza central, los visitantes tienen que atravesar un túnel, un elemento recurrente en la obra de la francesa afincada en Bruselas.
Una vez cruzado el espacio oscuro, los espectadores pueden observar la pieza de grandes dimensiones, situada en el centro de la exposición, que no tiene un recorrido definido y que cuenta con piezas de vídeo, así como esculturas suspendidas en el aire que suben y bajan mediante un sistema de poleas.
Los más osados pueden degustar la exposición sensorial, pues algunas esculturas disponen de frambuesas que el público puede consumir.
La muestra, que forma parte del programa 'Grand Palais de verano', estará disponible hasta el 26 de julio.