París, 15 oct (EFE).- La Comédie-Française, una de las compañías teatrales más antiguas del mundo, reabre este jueves su histórica sala Richelieu, en el centro de París, tras varios meses de obras destinadas a modernizar el escenario, renovar los equipos técnicos y mejorar la eficiencia energética del edificio.
Durante algo más de seis meses la compañía trasladó sus representaciones a nueve teatros asociados de París, mientras se desarrollaban los trabajos en su sede histórica situada junto al Palais-Royal y el museo del Louvre.
Uno de ellos es el Théâtre de l'Athénée, donde la directora de teatro española Carme Portaceli hizo historia al inaugurar esta temporada de la prestigiosa temporada de la Comédie-Française, con el montaje de la obra 'Les Bonnes' (Las criadas) de Jean Genet.
La reapertura de la sala Richelieu permitirá recuperar tanto las funciones como las visitas al recinto. Entre octubre y diciembre, la programación incluirá, en alternancia, 'Ruy Blas', de Victor Hugo (con la que hoy reabre sus puertas); 'Las trapacerías de Scapin' y 'El avaro', de Molière; 'El suicida', de Denis Poladydès; y 'La escuela de danza', de Carlo Goldoni.
Las obras de reforma incluyeron la sustitución del suelo del escenario, la consolidación de las estructuras situadas bajo las tablas y la modernización de los sistemas de sonido e iluminación.
También se restauraron espacios históricos, entre ellos la escalera de honor y el salón destinado al público.
La renovación ha permitido, además, reorganizar los espacios abiertos al público y presentar de otra manera la colección artística de la institución, que incluye obras y esculturas vinculadas a la historia del teatro francés.
Entre las mejoras ya realizadas figuran la instalación de nuevas ventanas y persianas, el refuerzo del aislamiento y la incorporación de un sistema de ventilación nocturna.
El presupuesto total supera los 22 millones de euros, de los cuales más de 19 millones proceden del Ministerio de Cultura francés y alrededor de dos millones de tres patrocinadores privados, según la institución.
El proyecto forma parte de un programa más amplio de renovación energética del edificio, construido en el siglo XVIII, que continuará hasta 2030.
La Comédie-Française mantiene una compañía permanente y un repertorio que combina los grandes clásicos del teatro francés con nuevas propuestas escénicas. Y también hace producciones extraordinarias, como una representación en noviembre de 'El burlador de Sevilla y convidado de piedra', de Tirso de Molina, con motivo del programa 'España en el Louvre' de este otoño/invierno.
Aunque Molière, considerado su figura tutelar, murió en 1673 sin conocer la sala Richelieu, la institución ha convertido este escenario en su sede histórica y en uno de los principales símbolos del patrimonio teatral de Francia.
Fundada en 1680 bajo el reinado de Luis XIV, la Comédie-Française nació de la unión de dos compañías teatrales rivales por orden del monarca y ha atravesado más de tres siglos.
Su historia quedó marcada por la Revolución francesa, que provocó la división de la compañía en 1791 y la detención de sus integrantes durante el periodo del Terror, en 1793. Reconstituida en 1799, la troupe se instaló definitivamente en la sala Richelieu, donde continúa actuando.
El edificio actual fue construido entre 1786 y 1790 por el arquitecto Victor Louis, por encargo del duque de Chartres. Concebido inicialmente para albergar la Ópera tras el incendio de su anterior sede, incorporó innovaciones arquitectónicas como estructuras metálicas destinadas a reducir el riesgo de incendios.
La sala ha experimentado diversas reformas y peripecias a lo largo de los siglos, incluido un incendio en 1900 que destruyó el interior y obligó a reconstruirlo respetando su diseño original.