Chicago (EE.UU.), 15 oct (EFE).- LeBron James emprende a los 41 años una nueva y ambiciosa aventura en la NBA. El máximo anotador de todos los tiempos dejó este verano Los Ángeles Lakers, su casa durante ocho temporadas, para sumarse a los Philadelphia 76ers y disputar una histórica vigésima cuarta campaña en la liga estadounidense.
El cuatro veces campeón de la NBA firmó con Philadelphia un contrato de dos años y ocho millones de dólares, con opción de jugador para el segundo curso. Un acuerdo muy alejado de los grandes contratos de su carrera, pero que confirma que su prioridad es competir por el quinto anillo.
"No he dejado a mi familia para caer en la segunda ronda de los 'playoffs'", advirtió LeBron en el día de medios de la NBA.
James llega a los Sixers tras cerrar una etapa de ocho campañas y un título con los Lakers, conquistado en la Burbuja de Orlando en 2020. En Los Ángeles compartió durante año y medio vestuario con Luka Doncic, antes de que la salida del veterano al Este dejara al esloveno al frente del proyecto angelino.
Philadelphia será la cuarta franquicia de la carrera de LeBron, después de Cleveland Cavaliers, Miami Heat y Lakers. Ganó dos anillos en Miami, dio a Cleveland el primero de su historia en 2016 y añadió otro en Los Ángeles, donde se convirtió también en el máximo anotador histórico de la NBA.
El nuevo desafío reúne a James con Joel Embiid, Tyrese Maxey y Jaylen Brown en uno de los proyectos más poderosos de la Conferencia Este. Los Sixers confían en que la experiencia y la versatilidad de LeBron complementen el talento de sus estrellas y rompan una sequía de títulos que se prolonga desde 1983.
LeBron dejó claro en su primera rueda de prensa como jugador de Philadelphia que no llega para una despedida sentimental.
"El lujo de mi forma de jugar es que puedo hacer cualquier cosa, literalmente cualquier cosa", afirmó el alero, convencido de que todavía puede ejercer de anotador, generador de juego, defensor y líder.
El jugador de Akron (Ohio) también puso el listón alto desde el primer día.
"Para ser grandes, tenemos que estar encantados de hacer cosas que nos ponen incómodos. Esa es la manera de que las cosas vayan más rápido", dijo James, quien advirtió de que el talento sobre el papel no será suficiente para competir.
"No quiero perder en la segunda ronda. No dejé a mi familia para perder en la segunda ronda", añadió.
La frase resume las expectativas de un equipo que ha acumulado decepciones en los últimos cursos y que no alcanza las finales de conferencia desde 2001, pese a haber construido plantillas repletas de talento.
La relación con Maxey fue uno de los factores decisivos para elegir Philadelphia. James explicó que tenía una lista de cinco posibles destinos y que habló a fondo con el base sobre su carrera, la dirección de la franquicia, la confianza en el proyecto y el posible encaje de su llegada al vestuario.
"Entiendo mi personalidad y todo lo que conlleva. A veces puede ser algo negativo. Entiendo que quizá algunas personas no puedan manejar lo que puedo aportar", reconoció LeBron, que valoró la sinceridad de esas conversaciones con Maxey antes de tomar una decisión que sacudió a la NBA.
LeBron no quiso precisar si Philadelphia será la última parada de una carrera irrepetible. Prefiere concentrarse en el presente, consciente de que no volverá a vivir una temporada número 24.
"No voy a hablar del futuro ahora mismo. Estoy viviendo el momento y ya veremos qué pasa", aseguró.
Su llegada devuelve a los Sixers al centro del mapa de la NBA y añade un último capítulo a una leyenda que empezó en 2003, directamente desde el instituto. Con cuatro anillos, cuatro MVP y el récord anotador de la liga, James quiere volver al Olimpo de la NBA en Philadelphia.
Por Andrea Montolivo