Nairobi, 15 abr (EFE).- Mientras la cruenta guerra civil de Sudán cumple este miércoles tres años, decenas de sudaneses refugiados en Nairobi se congregaron en el céntrico Parque Uhuru con una petición a la población keniana y a la comunidad internacional: "Mantened la vista en Sudán".
"Cuando estalló la guerra, me encontraba en la capital, Jartum, impartiendo clases a mis alumnos universitarios. Al principio, fue muy complicado debido a los bombardeos que se producían en los barrios", detalló a EFE Abdelmonim Ali, profesor universitario de inglés, durante un evento organizado por Amnistía Internacional (AI).
Los combates entre el Ejército de Sudán y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) en la capital sudanesa le hicieron trasladarse a pie a su ciudad natal, Al Gadarif (este), travesía de más de 400 kilómetros; una vez allí, se trasladó hacia Etiopía, donde pudo subir a un avión que le llevó a Nairobi.
"Llegué aquí exactamente el 1 de mayo de 2023", afirmó Abdelmonim, uno de las más de 13 millones de sudaneses que se han visto desplazados de forma interna y externa por el conflicto.
Entre las barreras a la que se enfrentan los sudaneses que llegan a Kenia se encuentra el idioma -en Sudán se habla principalmente árabe-, así que Abdelmonim lidera una iniciativa para enseñarles inglés, de forma que puedan conseguir mejores oportunidades de vida.
La educación es uno de los sectores en los que la guerra ha tenido un alto impacto, con casi todas las universidades sudanesas paralizadas.
"Echo de menos a todos mis alumnos de la universidad (...). Les estoy dando clases en línea pero, por desgracia, no disponemos de portales ni plataformas en línea, así que nos resulta difícil", agregó Abdelmonim.
Del mismo modo, mostró su deseo de volver a Sudán en cuanto acabe la guerra, por lo que pidió a la comunidad internacional que presione a las partes implicadas en el conflicto para lograr el fin de las hostilidades.
Simbolismo del árbol neem
Este mismo mensaje es el que quisieron dar las personas reunidas en un evento al que acudió el grupo musical Sahara Band, con un sonido de blues del desierto que acompañó la plantación de tres árboles neem, una planta de gran simbolismo por su uso medicinal en Kenia y por servir como punto de reunión y de sombra en Sudán.
La subdirectora regional de Participación y Operaciones de AI, Flavia Mwangovya, explicó que fueron plantados en honor a los refugiados sudaneses; a las mujeres y niñas víctimas de la oleada de violencia sexual por parte de los combatientes; y a los miles de civiles asesinados por parte de las FAR tras la toma de la ciudad de El Fasher (oeste).
El acto concluyó con la presentación de un autobús de AI, con el lema de "Mantened la vista en Sudán", que recorrerá Nairobi junto con otros dos autobuses con el mismo mensaje durante tres meses, una forma de recordar que Sudán sigue sufriendo los efectos de la guerra desatada el 15 de abril de 2023.
Desde entonces, decenas de miles de personas han muerto (unas 150.000) y cerca de 30 millones -más de la mitad de la población- están en necesidad de ayuda alimentaria urgente, según Naciones Unidas y varias organizaciones humanitarias.
En paralelo, la violencia sexual, los desplazamientos forzados y el hambre siguen marcando la vida cotidiana en las regiones controladas por ambas partes del conflicto.