Roma, 15 abr (EFE).- A un año de agotar la legislatura y tras el fracaso de su reforma judicial, la primera ministra italiana Giorgia Meloni ha enfriado algunas de sus más espinosas alianzas internacionales, entrando en un cruce de reproches con el presidente estadounidense Donald Trump o debilitando la colaboración en defensa con Israel.
El reposicionamiento de la ultraderechista italiana llega a apenas un año y medio de las elecciones generales y en medio de la guerra en Irán y Oriente Medio, con el consiguiente temor a los estragos que pueda causar en la economía del país.
Hubo un tiempo en que la 'mujer fuerte' de la derecha europea se había ganado la confianza de Trump a su regreso a la Casa Blanca, tanto que incluso la Comisión Europea llegó a enviarla a Washington para tratar de ablandar el jaque arancelario del republicano.
Imprevisto choque con Washington
Pero esas horas parece que ya han tocado a su fin y la política se ha visto de la noche a la mañana inmersa en un insólito cruce de reproches con Trump completamente impensable hasta hace muy poco.
El origen de las desavenencias ha sido el mismísimo papa: Trump le había llamado "débil" por sus llamamientos a la paz en el mundo y Meloni no tuvo más remedio que salir en su defensa -horas después- considerando que los insultos al obispo de Roma eran "inaceptables".
Y la ira de Trump no se hizo esperar: "Estoy sorprendido con ella. Pensaba que era valiente pero me equivocaba", se desahogaba en una entrevista con Il Corriere della Sera. Y arremetía: "La inaceptable es ella porque no le importa que Irán tenga un arma nuclear con la que hacer saltar a Italia por los aires en dos minutos".
La furia del inquilino de la Casa Blanca abre otro capítulo en una racha aciaga para Meloni, iniciada hace un mes con el naufragio de su reforma judicial en un referéndum.
"Este duro ataque marca el fin de una relación de admiración mutua y entendimiento, así como de la pretensión de encarnar el papel de mediadora entre Estados Unidos y Europa", explica a EFE el politólogo Oreste Massari.
Respuesta a Israel
Por si no fuera poco, el Gobierno de Meloni también ha acabado por alzarse ante un Israel que no solo bombardea Gaza, Irán o el Líbano, sino que ha llegado a abrir fuego contra a un convoy italiano desplegado en una misión de paz de Naciones Unidas en suelo libanés.
La respuesta de Roma ha sido suspender la renovación automática del acuerdo de colaboración que tenía con Israel en materia de defensa desde el 2003 "dada la situación actual".
La desconfianza de Meloni hacia el Estado judío ha ido creciendo poco a poco, pasando de condenar sin tibiezas la masacre de Hamás del 7 de octubre hasta denunciar la falta de proporcionalidad en la respuesta en Gaza o exigiendo aclarar los tiros al contingente italiano.
Mientras, su socio de coalición, Matteo Salvini, firme defensor de Israel y de la esfera MAGA, solo hoy ha prometido su "total apoyo" al Gobierno de Meloni, tras horas de un raro silencio en un político que suele opinar de todo en las redes sociales.
La caída del "amigo" Orbán
Más cerca de sus fronteras, Meloni también visto esta semana como uno de sus más antiguos amigos, el primer ministro ultranacionalista Viktor Orbán, era destronado tras dieciséis años en el poder por el conservador Péter Magyar, a quien todavía no conoce.
El politólogo afirma que Meloni asiste al colapso de los pilares de la hasta hace poco creciente internacional soberanista.
"Sus referentes internacionales (Trump, Netanyahu, Orbán) se han derrumbado. Solo le queda Europa y en ese contexto debe encontrar nuevos aliados, probablemente entre los conservadores liberales, como el Partido Popular Europeo o el propio Magyar", sostiene.
En casa, su socio Salvini, con quien comparte el espacio de la ultraderecha italiana, ha organizado para este sábado en Milán (norte) una manifestación con los 'Patriotas', el grupo europeo de Orbán y los españoles de Vox en el que ella decidió no integrarse.
La mandataria italiana, en cualquier caso, sigue defendiendo que su intención es ser franca con sus aliados históricos y perseverar en la defensa de Occidente. En este contexto, hoy miércoles recibirá al presidente ucraniano, Volódimir Zelenski, al que siempre ha apoyado.
Gonzalo Sánchez