Inicio / Arte, cultura y espectáculos

Pérez-Reverte: "El público ya no quiere que le cuenten la verdad, no quiere vísceras"

Madrid, 6 may (EFE).- El escritor español Arturo Pérez-Reverte fue reportero de guerra durante 21 años, desde el Líbano a Mozambique y del Sáhara a Sarajevo vio y contó lo peor del ser humano, pero ahora cree que el oficio está muerto y que el mundo es otro: "El público ya no quiere que le cuenten la verdad, no quiere vísceras".

"No queremos mirar, no queremos que nos cuenten la verdad, y el que lo cuente es un aguafiestas; nadie quiere que le estropeen la fiesta", aseguró el escritor español, superventas y autor de 'El capitán Alatriste' durante la presentación de 'Enviado especial' (Alfaguara), un libro que recopila crónicas y reportajes de los 70 y los 80 junto a artículos sobre conflictos publicados en las últimas décadas.

Además del libro, Pérez-Reverte presentó una exposición de fotografías tomadas en los conflictos bélicos que cubrió entre 1974 y 1985, que podrá visitarse del 7 al 31 de mayo en el Ateneo de Madrid, en el marco de PhotoEspaña, festival internacional de fotografía y artes escénicas.

"Muchas de esas fotos no se publicarían hoy para no herir sensibilidades, se pixelarían. Son imágenes inadmisibles en el mundo actual porque son incómodas", lamentó en una rueda de prensa en el Ateneo.

El libro se abre con un reportaje que publicó en el diario 'La Verdad' de Murcia a los 18 años, un testimonio de una visita a lo más profundo de una mina en La Unión (sureste de España), pertrechado con una libreta y un bolígrafo y "el deseo de contar algo que no se entendiese desde fuera".

Más de cinco décadas después, Pérez-Reverte lamenta que "el mundo de los reporteros se ha acabado" y que el público "acepta lo que le dan", porque "la atención son ocho segundos y pasa a lo siguiente", de modo que "no merece la pena gastarse el dinero en mandar a nadie".

"Esa superficialidad, ese desinterés, esa negativa íntima a entender la realidad, no querer incomodarse, vivir envueltos en un capullo de algodón que nos anestesia, se manifiesta en todo: hay un mundo que se ha terminado, ahora viene otro", contó.

Acompañado en la presentación por el reportero gráfico Paco Custodio, con quien estuvo en Mozambique y Sarajevo, el escritor subrayó que este libro es también un homenaje a los compañeros con quienes vivió situaciones límite.

"Cuando estas ahí, la obsesión es transmitir, a eso lo sacrificas todo. Yo he delinquido en todos los países e idiomas, he sobornado, mentido y engañado para poder transmitir", recordaba, al tiempo que ha reconocido haber pagado un precio por ello.

Para Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara, tanto el libro como la exposición, plasmada en un catálogo que edita La Fábrica, permitirán al lector de las novelas de Pérez-Reverte entender el origen de su mirada literaria, además de descubrir una faceta desconocida, la de fotógrafo.

La premisa de la exposición es que todas las guerras son la misma, desde el origen de los tiempos, por lo que las fotos no se contextualizan en espacio ni tiempo. Hay niños soldado, edificios en llamaradas, un hombre armado pisando el cuello a otro tendido en el suelo herido, cadáveres entre los escombros.

"Si (el presidente Donald) Trump manipula, tan culpable es él como quien lo ha permitido. Somos una presa fácil y se aprovechan de ello para hacer su negocio y su beneficio. El ser humano ha olvidado lo que es la vida, y eso le hace más vulnerable", zanjó Pérez-Reverte.