Ciudad de México, 30 may (EFE).- El actor mexicano Humberto Busto debutó como productor con ‘Tijuana, todavía’, una película que apuesta por “visibilizar el cine queer” en Latinoamérica al retratar el exilio forzado de personas LGTBI desde Rusia hacia la frontera mexicana, en un contexto de persecución al colectivo bajo el Gobierno de Vladímir Putin.
“Ya hace tres años que el Estado ruso decidió catalogar a las personas LGTBI como un grupo terrorista y mucha gente en el mundo, incluida la propia comunidad, no lo sabe. Esa fue una preocupación real que compartí con (el director) Gabriel Gutiérrez”, aseguró Busto, conocido por su participación en ‘Amores perros’ (2000), en una charla con EFE.
Recientemente el productor dio por concluido el rodaje de la película, ambientada en la ciudad fronteriza de Tijuana, después de acercarse a refugios como Casa de Luz, que acogió a numerosos migrantes rusos queer que buscaban llegar a Estados Unidos pero terminaron varados en México debido al endurecimiento de las políticas migratorias de Donald Trump.
La realización de 'Tijuana, todavía', proyecto impulsado por el programa Biennale College-Cinema y respaldado por una beca de La Biennale di Venezia, permitió a Busto conocer a personas como el actor ruso Petr Filimonov, coprotagonista del largometraje y quien lo acercó a la realidad de la comunidad LGTBI de su país.
“Rusia ha categorizado al movimiento LGBTI como extremista para evidenciar la supuesta influencia negativa de Occidente frente a los valores tradicionales rusos (...) En ciertas regiones en Rusia creen que en esta parte del mundo hay gente monstruosa que quiere atacar todo en lo que ellos creen”, señala sobre el discurso del Kremlin, exacerbado desde el inicio de la guerra en Ucrania.
En cierta medida, la película se inspira en la historia de exilio forzado de Filimonov, pues narra la vida de un joven queer (Filimonov) que huye de Rusia para evitar ser reclutado para la guerra con Ucrania. Esa decisión lo lleva a encontrarse con un hombre gay (Busto) que se enfrenta al contexto machista de Tijuana.
Cine y activismo
Busto señala que el vínculo forjado con Filimonov fue “lo más hermoso del proyecto”, ya que implicó la “responsabilidad ética y humana” de acompañar de cerca al actor ruso en una ficción que “está cargada de situaciones de la vida real”.
Antes de producir ‘Tijuana, todavía’, el actor ya había liderado proyectos de corte social, como su participación en la obra de teatro ‘Costo de vida’ -ganadora del Premio Pulitzer de Drama-, que trabaja de la mano de personas con discapacidad.
También la fundación de FOSFO Producciones, un espacio que creó junto con el activista queer Guz Guevara para contar las “autonomías narrativas” de la comunidad LGTBI.
Con esa trayectoria en el mundo del cine y el activismo, reveló que la etapa de postproducción y edición la está asumiendo con la responsabilidad de contar la historia de Petr.
Un reto al que se suma “el complejo calendario matemático” de tener todo listo para agosto, fecha en la que entregará la cinta al Festival Internacional de Venecia, donde tendrá su estreno en septiembre.
Pese a tener asegurada la proyección en uno de los festivales de cine más importantes a nivel global, Busto es consciente de que la distribución no será fácil.
En ese sentido, considera que este tipo de películas alcanzan su mercado una vez que van más allá de lo audiovisual y se convierten en proyectos sociales capaces de generar conversación.